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“También nos encontramos con un “deber ser”, un estereotipo, aceptado a regañadientes, entre risas, burlas y palabras despectivas pero que se ha diseminado por toda latinoamérica. Un modo de ser gay donde toda crítica es ocultada tras el cuerpo musculoso y aceitado, que se hace sordo ante los problemas con la música estruendosa donde los cuerpos se juntan, un modo de ser traído de importación: made in USA. Un modo de ser que se enfrenta con el modo en construcción, un modo de entablar relación con el mundo, mucho más dolorosa, violenta y creadora, la consiente.”